sábado, 17 de abril de 2010

AFRODITA ( Iconografía)





Es la diosa del amor, y desde el juicio de Paris, también de la belleza. Se casó con Hefesto, el dios feo y cojo, y no tuvieron hijos.






Homero cuenta que siendo esposa de Hefesto amaba a Ares, y una madrugada Helios los sorprende juntos y le contó la aventura a Hefesto. Éste les preparó una trampa, cerrando una red metálica sobre ellos, y después llamó a todos los dioses para avergonzar a los amantes.






Afrodita también amo al príncipe troyano Anquises y fruto de la unión tuvieron a Eneas, el héroe que llevó a Italia los restos de Troya y cuyos descendientes fundarían Roma siglos después.



La diosa protegió a Eneas y a la raza troyana, pero no pudo evitar su caída. Se la relaciona también con Adonis, el hijo de Mirra. Cuando éste nació era de una gran belleza, Afrodita lo recogió y se lo dio a Perséfone, quien se negó a devolvérselo después.



Al someter el caso Zeus, éste decretó que pasara un tercio del año con Perséfone, otro con Afrodita y el resto dedicado así mismo. Adonis murió pronto herido por un jabalí. Los animales preferidos de la diosa eran las palomas, que arrastraban su carro, y sus plantas la rosa y el mirto.



Representaciones



Afrodita (Venus romana) diosa del amor y de la belleza suele representarse en compañía de Eros (Cupido) y las Cárites (Gracias). Desde el siglo IV a.C. encarna, desnuda, el canon de belleza establecido por la Afrodita de Cnido de Praxíteles.








Junto a la Afrodita Anadyomene, que surge del mar, destacan las iconografías de la Venus Púdica, la Venus Victrix, creada en la Roma de César y retomada por Canova en su Paolina Borghese retratada como Venus, o las imágenes de la diosa aseándose en el baño.



Asociada en la E. Media al vicio y la lascivia, encarna para el arte renacentista la excusa plástica para el desnudo femenino, recostando su figura sobre un lecho. En la Venecia del siglo XVI Giorgione ilustrará a la diosa como símbolo del amor espiritual, frente al amor carnal de Tiziano, imagen que triunfará en los posteriores acercamientos al tema de Velázquez o Manet.






Entre las escenas narrativas en las que participa sobresalen su conquista de la manzana de la discordia en el Juicio de Paris, o las frecuentes infidelidades a Hefesto

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